PSICOSIS, FALSO POSITIVO Y MUJERES EN TOPLESS

Por: Raúl Ruiz Jurado

¿En qué diablos piensan las personas que queman escuelas, bibliotecas, instituciones públicas y hospitales? ¿Qué tenebrosa razón los lleva a saquear negocios, trancar vías, destruir autobuses, ambulancias, carros y atentar contra la vida, incluso, de ciudadanos que protestan junto a ellos y de los que no tienen nada que ver con protestas? ¿Por qué, además, ir a quemar y derribar estatuas, profanar tumbas y hacer barricadas con urnas? ¿Será que, aparte de financiar y pagar a gente para que cometa estos crímenes y actos terroristas de forma permanente, están inoculando odio y ganas de acabar con todo lo que huela a chavismo?

Por las redes sociales: twitter, facebook, instagram y otras, permanentemente circulan cadenas y noticias falsas que buscan generar terror. Videos, imágenes, audios y escritos son bombardeados por whatsapp las 24 horas del día. Uno, muchas veces, se sorprende de las cosas que llegan por esas vías, pero, más o menos uno ya ha aprendido a ir decantando, es decir, ya uno sabe lo que puede o no ser cierto.

El terror, ese que genera un estado de psicosis en la gente, está a la orden del día. No hay cosa, sea invento o no, que no se propague y se haga viral por las redes. Con mentiras y engaños permanentes se pretende generar caos y desasosiego. Por whatsapp dicen: yo no voy a llevar a mi hijo la escuela hasta que caiga Maduro, tranquen las calles y avenidas hasta que caiga el dictador, llena un frasco de mayonesa con mierda y se lo das a un manifestante, él sabrá lo que tiene que hacer con eso, etc.

Pero, y es a lo que me voy a referir, ha sucedido cierto acontecimiento que, puesto a rodar en las redes, fue magnificado y le imprime terror y locura al llamado irresponsable que ha hecho la oposición venezolana por estos días. Nos referimos, claro está, al caso de Leopoldo López, del cual se fabricó y puso a rodar la información, por cierto un oscuro personaje del periodismo y la política criolla, que desde Miami dijo que estaba muerto. Fue primero un rumor, le hackearon la cuenta, decían, pero, minutos más tarde, el siniestro periodista afirmaba: eso lo escribí yo. Era lo que llaman un falso positivo lo se generó esa noche.

Los rumores iban y venían, las redes, y en especial el twitter, estaban encendidos con la noticia. La familia de Leopoldo López se dirigía, con mucho afán, junto a diputados que, alentados por actores y titiriteros macabros que desde fuera del país movían sus muñecos y monigotes; desde las redes sociales, afirmaban, con rigor mortis, que el fallecimiento de López era un hecho. ¿Qué siniestra cosa le aguardaba al país aquella noche en la que, muy seguros ellos, se daba por sentado que el cadáver de López era ocultado por el régimen de Maduro en el Hospital Militar?

Pedían, los familiares y amigos, ver al prisionero, querían, show mediante, que les dejaran ver y comprobar su estado de salud. Pero, la cosa terminó con la presentación, por parte de Diosdado, de un video que mostraba a un Leopoldo López no solamente vivo, sino rozagante y maiceado, afirmando que se encontraba bien.

Ciertamente, cosas como estas pueden generar estados de terror y psicosis en la gente. Seguramente lo seguirán intentando, mientras aparecerán más desnudos, una que otra señora (o señor) haciendo del cuerpo en plena vía pública, o sifrinas encapuchadas y en toples (y/o en pantaletas) desafiando al réeeegimen. ¡Mosca!