Grito llanero, de @Pegeniev  Por qué financiamos aún a medios opositores

Por: Pedro Gerardo Nieves
No importa que el asedio contra la Revolución Bolivariana sea inclemente, incesante, inmoral y artero. Tampoco importa que la guerra híbrida, manifestada en mil formas contra el pueblo venezolano, se exprese superlativamente en el cañoneo mediático mediante distintos, sofisticados y poderosos aparatos de propaganda. Hoy, aunque usted no lo crea (y Ripley tampoco) desde algunas instituciones se financian y patrocinan a los mismos medios que emplean sus contenidos para atacarnos. Dicho en criollo: le damos plata a los tipos pa´que nos jodan.
Hay que explicar, eso sí, que desde lo nacional se ha avanzado mucho y ya no son comunes estas expresiones de financiamiento al enemigo, aunque cualquiera sabe que aún quedan reductos donde los escuálidos mediáticos, en comandita tramposa con mandos y jefes de prensa, hacen fiesta y se llevan una buena y reprochable tajada.
En las regiones, en nuestros estados, sí se monta la gata en la batea y en esos micromundos se cuecen habas y se cuecen también suculentos guisos. Así usted ve a importantes y escuálidos sifrinos comunicacionales, muchas veces personificados en mujeres buenotas y papacitos ricos, que se vacilan la plata del Estado bajo la máscara de la objetividad periodística empleando sus medios para darle un coñacito a los opositores y una pela al chavismo.
También se ve, con dolor, que “iluminados” de la comunicación o burdos papanatas justifican estos desmanes bajo la media verdad de que son los medios de la derecha quienes detentan las mayores audiencias. ¡Claro! ¿Cómo no van a construir audiencias si cuentan con plata burreá para hacerlo?
Más dolor todavía se siente cuando usted advierte las carencias y peladeras de bolas de nuestros comunicadores populares: usted los conocerá porque son feos, a lo mejor viejos, a lo mejor barbudos, a lo mejor carajitos firifiros egresados de la UBV, todos mamando y locos, limpios de solemnidad y ayunos de equipos y tecnología, pero jugándose el resto por la Patria que los incluyó que es la misma Patria de Chávez.
Requetemás dolor da todavía que el mismo funcionariado que le entrega fanegas de real a los medios escuálidos acuse de “capitalistas, mercaderes” o algún epíteto crematístico al colectivo o comunicador popular que pida una ayuda para reparar un transmisor, pagar la luz o, peor aún, pida plata para comerse una arepa porque a las 3 de la tarde aún “no ha visto a Linda”.
Ellos son nuestro destacamento de vanguardia comunicacional emplazado en las calles y redes sociales y, aunque sean imperfectos, alzaos, mañosos y antijalabólicos, tienen los testículos y ovarios para defender la Revolución y, mejor aún, ir a la valiente Batalla de Ideas contra los enemigos de la Patria, que son los enemigos del Partido. Excluimos de esta categorización a los medios dizque “revolucionarios” que terminan haciéndose eco de la derecha bajo maquiavélicos cálculos políticos.
¿Por qué seguimos entonces financiando medios de la derecha? Obviamente porque falta debate, falta estrategia y falta conciencia: es decir, falta Política. Ayudar al enemigo a cumplir sus fines es carecer de sentido histórico y no ayudar a nuestros comunicadores populares a fortalecerse, es sencillamente suicida.
La comunicación popular es estratégica en la preservación del poder. Por eso debemos abordar con ciencia y conciencia dicho sector para acumular fuerzas.