Grito llanero, de @Pegeniev Cómo fabricar escuálidos

Por: Pedro Gerardo Nieves

Las líneas que siguen constituyen un recetario para la producción intensiva, y en masa, de escuálidos. Entiéndase como escuálido, por tanto, su acepción más natural: todo aquel que no milita en el socialismo bolivariano porque abjura del Socialismo, el chavismo y huye de todo lo que le huela a partido revolucionario.
Está dedicado a todos aquellos que con su mal ejemplo y posición dirigente le meten palos en las ruedas a la bicicleta de la Historia y pretenden dar al traste con las luchas del pueblo venezolano porque son traficantes de la política y carecen, olímpicamente, de cualquier sentido histórico que les haga pensar más allá de sus intereses inmediatos, como buenos perros pavlosianos que son.
Una añeja conseja nos dice que el primer paso para la partida de quien que milita en el chavismo es la decepción, el desencanto y la desesperanza; luego viene la inmovilización política y la vergüenza por su credo político y después ¡PUM! la salida de clóset pública, notoria y brutal para engrosar las filas de los defensores de los intereses de quienes históricamente les oprimen.
Así que aquí van las horribles instrucciones para que cumpla estos infames cometidos:
1) Repita como mantra que “Maduro no es Chávez”. Obvie irresponsablemente la última proclama del Comandante, su gesto de estadista al legarnos instrucciones para su ausencia y critique, hasta más no poder, cualquier ejecutoria del gobierno en esta hora de asedio. No tome en cuenta las diferencias entre hacer política con un barril de petróleo a US$ 100 que a locha, como hoy día, y dé rienda suelta a sus juicios venenosos. Ignore cualquier logro político y atribúyalo a la “buena leche” del presidente. Añore viejos liderazgos y descúbrase como una reencarnación trinitaria de Marx, Engels y Lenin: dispare a mansalva o mejor aún, financie cagatintas para que lo hagan mientras usted opera en las sombras. Abra tienda aparte en los grupetes, logias o sectas que conspiran y adhiérase a ellos con agenda de billete, control político y cálculo electoral. Espere en la bajadita su momento de poder… y váyase al carajo arrollado por la derrota que provoca la desunión.
2) Desprecie el clamor del pueblo: Si un militante cualquiera reclama su apoyo sobre el precio de la harina, o la ausencia del azúcar, o las colas de los bancos, o la peladera general, regáñelo y déle una charla sobre los zapatos del Ché Guevara con los cuales murió en Bolivia, mientras se anuda sus zapatos Clarks importados. Grite: ¡Disciplina! ¡Disciplina! Olvide el poema El Analfabeto Político de Bertolt Brecht y desprecie todo clamor sobre la vida cotidiana; recuerde que “la formación ideológica” siempre permite evadir los megapeos que padece nuestro pueblo y hasta hacen avergonzarse a quien planteó el problema. Recuerde que la Línea de Chávez del Partido-Movimiento fue hace muchos años y que los Círculos de Lucha Por el Vivir Bien pasan a mejor vida. Total ¿qué importan las arepas de los chamos frente a la crisis del capitalismo mundial? Déjelos que vayan desesperados a besarle la mano a Lorenzo Mendoza.
Si usted no encuadra dentro de estas características constituye reserva moral e intelectual de la Revolución y está llamado al sacrificio y la victoria: arremánguese la camisa porque el camino es culebrero.