Entre libros: Los Viejos del Cordón Industrial

Por: Alvaro Samuel

Hay libros que no me gusta leer aunque sean necesarias lecturas, son lo que de alguna forma están cargados de recuerdos tristes en palabras que suenan neutrales, los que nos cuentan un pasado que fue, y un futuro que no pudo construirse como se imaginó. Esos son los tipos de libros que no me gustan leer y menos me gustaría escribir, pero en este ENTRE LIBROS les presentaré uno de ellos.
Al momento de iniciar la lectura de este libro me preparé como siempre: la libreta de notas, los lapiceros y resaltadores de varios colores para dividir las ideas que compartiría en el ENTRE LIBROS y las que subrayo para mi estudio personal. Como cosa rara no pude escribir nada en mi libreta de notas, lo que hace problemático escribir este ENTRE LIBROS, por eso estimadas lectoras y lectores que todavía leen mis opiniones literarias trataré de hacer un buen trabajo con lo que dejó marcado este libro en mí.
Los viejos del Cordón Industrial Reflexiones sobre poder popular y movimientos de base en Chile (1972-1973)(Fundación Centro de Estudios Latinoamericanos Rómulo Gallegos, 2013), es una compilación de opiniones sobre el proceso de creación del poder popular en el Chile de Allende. Rafael Kries, Marcel Roo, Carlos Azagra, Michael Löwy y José Flores comparten parte del análisis de sus experiencias en lo que fue conocido como los cordones industriales, siempre desde la perspectiva del que vivió en carne propia los hechos.
A nivel estructural el libro tiene una presentación de los textos que no es novedosa pero me llamo la atención, al inicio de cada uno de los nueve capítulos hay una especie de epígrafe con frases de los compiladores o gritos y opiniones de las asambleas de fábrica que están plasmadas en el papel cómo una forma de recordar que alguien, una mujer u hombre las dijo en medio de la batalla, entre ellas podemos destacar: “crear, crear, poder popular”, “no es un paro, sino sólo el primer ensayo general de un golpe”, “ el poder nace del fusil.. pero nadie puede sentarse sobre bayonetas”.
Otra particularidad del texto es la división de los subtemas de cada capítulo, en donde al final de cada análisis aparece el nombre de la persona que lo escribió, personalmente ese detalle del nombre esta de más, sin esta característica en el libro hubiera sentido más compactas las ideas y para mí como lector los cinco escritores se hubieran convertido en uno sólo, pero esa fue la elección de los autores y hay que respetarla.
Para ser democrático en mi opinión sobre Los viejos del Cordón Industrial, comparto un párrafo que de cierta forma expresa lo que quisieron hacer con el libro: escribir su historia de los hechos.
“Acá no hay vanidad personal que valga, sino fidelidad a principios, a gente caída en la oscuridad del anonimato, a militantes y no militantes; mensajes a quienes con nuevas fuerzas y conocimientos del Chile actual deben asumir el compromiso de hacer posible el sueño de quienes quedaron en el camino. Cometimos muchos errores, demasiados, pero no tenemos de qué avergonzarnos, más que de haber tenido demasiada buena voluntad con el enemigo de clase y demasiada confianza puesta en nuestras dirigencia” (Los viejos del Cordón Industrial, página 44).
Entre los anexos que se encuentran al final del libro me encontré con una carta enviada a Salvador Allende por la Coordinadora de Cordones Industriales que fue hecha pública el 5 de septiembre de 1973, desde el primer párrafo presagiaba lo que sucedería después del 11 de septiembre de ese año, como también peticiones y recomendaciones para salir de la situación que se vivía en Chile con el paro patronal y las demás aristas. El primer párrafo de la carta dice lo siguiente:
“Ha llegado el momento en que la clase obrera organizada en la Coordinadora Provincial de Cordones Industriales, el Comando Provincial de Abastecimiento Directo y el Frente Único de Trabajadores en conflicto ha considerado de urgencia dirigirse a usted, alarmados por el desencadenamiento de una serie de acontecimientos que creemos nos llevará no sólo a la liquidación del proceso revolucionario chileno, sino, a corto plazo, a un régimen fascista del corte más implacable y criminal” (Los viejos del Cordón Industrial, página 139).
La historia es cómo las mujeres, difícil de comprender al 100% -perdónenme las lectoras por este comentario machista-, pero las lecciones que uno aprende de ella no se olvidan tan fácilmente. Desde que he tenido contacto con la historia chilena me he sentido atraído por la fuerza, la formación ideológica, la capacidad organizativa del proletariado chileno, y en el libro Los viejos del Cordón Industrial, las anécdotas que comparten los escritores de la obra son muestras fehacientes de que se luchó por mantener el proceso revolucionario chileno a flote.
Los testimonios de los actos que la fuerzas represivas cometieron en las industrias después de derrocado el gobierno de Allende, no son simples palabras, no se plasmaron en el papel con tinta, son las huellas de un pasado que no se puede ni se debe olvidar, porque en ellas vuelven a la vida las mujeres y hombres “caídos en la oscuridad del anonimato” de la historiografía oficial, que generalmente encubre a los opresores de siempre.
La obra nos presenta análisis interesantes para entender las fallas que se cometieron y que ayudaron a la derecha chilena a retornar al poder. Un dato que me resultó extraño y que vale la pena continuar investigando es que la URSS aceptara que Chile era parte intocable del patio trasero de EEUU, y que el Movimiento de No Alineados, con la excepción de Cuba, se mantuvieron ausentes de la lucha en Chile, es que de la revolución chilena no conozco ni la mitad de la información que se ha escrito sobre ella, sin contar lo que no se ha escrito todavía.
Reviso las ideas subrayadas y siguen apareciendo pensamientos que quiero compartir del libro, por ese motivo debo terminar en los siguientes párrafos este ENTRE LIBROS, que al contrario de lo que pensé en un principio no me resulto tan difícil.
Como siempre digo estimadas lectoras y estimados lectores de ENTRE LIBROS, lo que en esta mala opinión literaria escribo es sólo un bocadillo de lo que encontraran si leen el libro, los invito a buscarlo y leerlo no tiene pérdida.
Para finalizar les dejo estaos párrafos del libro que son buenos indicadores del por qué del golpe a Salvador Allende:
“Ya en su primer año el gobierno de Allende había eliminando el desempleo, mejorado los salarios reales de los trabajadores y las pensiones a los jubilados, había ampliado extraordinariamente la educación pública y gratuita así como los consultorios de salud, y había construido viviendas populares y jardines infantiles. Lo había hecho en medio de un bloque mojigato de los dos grandes tartufos del imperio norteamericano: Nixon y Kissinger”.
“Aún más había nacionalizado la minería del cobre y por si fuera poco la banca y telecomunicaciones, así como había aplicado la ley de Reforma Agraria, que había promulgado el gobierno anterior y que lo había dividido entre quienes buscaban ampliar mercados y quienes soñaban mantener el inquilinaje” (Página 63).

alvaro.samuel1984@hotmail.com
latrincheranoticias.wordpress.com