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Grito llanero, de @Pegeniev Colombianadas

Hasta el irredento dolor testicular, todavía a pesar de contundentes pruebas en contra, sectores “venezolanos” de la oposición graznan acerca de la supuesta nacionalidad colombiana de nuestro primer mandatario.

Voces de todos lados del fascismo hacen fanfarrias para, como en la revelación de una deliafiallesca telenovela, revelar el origen neogranadino del hombre. Y todo el espectro del archipiélago MUD pretende soportar con pruebas de anime y papel lustrillo tales afirmaciones. Por supuesto, gracias al tío Sam, no faltan los tinterillos televisivos que dan conveniente eco al ocioso y desacertado libelo hasta que, dicho en colombiano, la gente se mama y se jarta de tanta vaina.
Un viejito cascarrabias, de apellido nada criollo en el cual se manifiestan linajes aristocráticos sobrevivientes a Ezequiel Zamora, el Dr. Enrique Aristeguieta Gramcko, quien es presidente de una cosa denominada Venezuela Soberana, ha llevado la batuta de la calumniosa operación y, aunque ya nadie le para bolas, va a seguir, como Abigaíl, mascullando con voz gangosa la patraña.
En un momento determinado hasta el expresidente y fascista colombiano Andrés Pastrana, metiche que ha venido reiteradamente a Venezuela a sembrar intrigas, llamó en rueda de prensa “compatriota” a nuestro Presidente, dando un ejemplo de autodesprecio, clasismo y racismo que contribuye a entender porqué en dicho país, que fue libertado por un caraqueñito de pura cepa, tienen 60 años cayéndose a plomo y llorando más de un millón de muertos.
Pero hete aquí que al reverendísimo Aristeguieta Gramcko podría darle un infarto si se entera que al vocerito musical de la oposición devenido por obra y gracia de Ramos Allup en orador de orden en la Asamblea Nacional, el reguetonero Miguel Ignacio Mendoza- Nacho-, el gobierno de Juan Manuel Santos le acaba de conceder la nacionalidad colombiana.
Como un cachaco más, Nacho publicó en su Instagram: “Tengo cédula colombiana. Es un honor para mí poder sumarme a su gente. Espero con mucho orgullo y emoción ser uno más de tantos buenos representantes que tienen alrededor del mundo. Viva mi Venezuela y viva mi Colombia”.
¿Seguirá Nacho los pasos musicales del atroz reguetonero Maluma, famoso por sus miserables y violentas letras contra la mujer, justo en el mismo momento en que Colombia llora la violación y muerte de una niña pobre de 7 años por parte de un farandulero sifrino de la oligarquía de ese país? Esperemos que no.
Un poco después, otra (ex)venezolana, la Miss Venezuela (¡horror!) Stefanía Fernández, felicita a Nacho y muestra oronda la cédula de ciudadanía que la acredita como nueva colombiana. Y estos 2 casos son la punta del iceberg de una ristra de huidas de venezolanos que nostálgicos de un sistema de sociedad consumista se despojan del amor a su patria para avencindarse, la mayoría como ciudadanos de segunda o tercera, en otros países.
Porque una cosa son los pueblos, y Colombia es un hermoso y bravo pueblo, y otra son los sistemas políticos y sociales, que en ese caso particular configuran a una de las sociedades más desiguales del planeta caracterizada por una oligarquía de hierro que somete a su pueblo mediante mecanismos de dominación económica, política e ideológica.
El “país feliz” que documentan los canales de televisión que emergieron con los dólares podridos del narcotráfico y el paramilitarismo es sobresaltado diariamente por la violencia, el hambre y la injusticia que, más allá de los premios Nobel y los planes de paz, aún lamentablemente se mantienen invictos.
Son dignos de lástima quienes abandonan su Patria por no estar de acuerdo con un gobierno. Su castigo será el olvido.