Pathos

Por: Eduardo Pérez Viloria
Los fenómenos políticos que ocurren a lo largo y ancho de nuestro país y otras regiones de Latinoamérica son fácilmente descifrables; ya bastantes análisis existen sobre los temas en cuestión. Claramente, en la región se vive una confrontación de clases por el control del poder político, económico y social: ya los “bastardos” no soportamos las cadenas de la explotación; y los burgueses explotadores no quieren dejar a un lado -ni soñando- sus aberrantes prácticas desalmadas del sometimiento humano y del planeta.
Recordemos la primicia marxista: La historia de todas las sociedades hasta nuestros días es la lucha de clases: ¡Opresores y oprimidos!
El Partie Honteuse de este cuento es que muchos “revolucionarios” no han entendido la importante coyuntura en que nos encontramos. Estamos en el momento definitivo de la Revolución Bolivariana: o nos quintan el poder en los próximos meses o logramos dar el paso cuántico necesario para pasar a otra fase de la Revolución: entrar al sendero donde estarán colocados los cimientos de la Venezuela Socialista tan anhelada. ¡Ah! Se debe recordar además que en la revoluciones no hay patria, es decir, la Revolución Bolivariana es parte necesaria para las otras revoluciones del mundo.
Lejos de ser un pensamiento pesimista, es una realidad dolorosa, si por alguna circunstancia cualquier proceso de liberación nacional que se desarrolla en nuestra América llega a salir de la esfera del Poder -caso Brasil- es muy difícil que se vuelva a recuperar las riendas de ese Estado en un futuro cercano: el imperialismo ha afinado sus métodos de control social, persuasión psicológica y manejo de masas.
Es por ello que el llamado es a la batalla. Salgamos con todas las armas disponibles a defender la patria que queremos construir. Rescatemos y apliquemos, adaptado a la actualidad histórica en que estamos, las ideas de Marx, Lenin, Mao, Chávez y Fidel.
La abolición de la propiedad privada burguesa, de la esclavitud física y espiritual, de la explotación en todas sus formas… sí es posible. ¡Sigamos luchando por nuestras voluntades!
eduardoperezviloria@gmail.com