Campamento JPSUV: una crónica exclusiva de Álvaro Samuel

LA LLEGADA-JUEVES 3 DE NOVIEMBRE-DESPEDIDA DE CARACAS
I
Escribiré las imágenes que mis recuerdos un poco fríos me traigan de los tres días de campamento que los jóvenes militantes de la JPSUV de Barinas vivieron en el parque Alí Primera de Caracas, en compañía de las diferentes delegaciones de otros estados que hicieron vida en este victorioso encuentro de fueguitos de todos los colores y todos los tamaños –perdóname Galeano por tomar prestada una frase tuya-.
Salimos un poco retrasados de las instalaciones del PSUV Barinas, la salida estaba pautada para las doce de medio día del pasado miércoles 2 de octubre y terminamos saliendo a las tres de la tarde, pero esas horas de espera no fueron nada para los jóvenes que de una u otra forma mataron el tiempo conversando, jugando dominó, bromeando entre ellas y ellos, y algunos leyendo algún libro, mientras Briam Rondón, Juan Guevara y Warner Freitez terminaban de cuadrar los detalles del periplo.
En el bus que me tocó ir durante gran parte del viaje las y los jóvenes mostraron sus mejores pasos bailando reggaetón, también le jugaron bromas al chofer, que en esta oportunidad nos tocó el paradigma del chofer chavista y el ayudante opositor. En los asientos cercanos se encontraba el poeta Juan Guevara devorándose el libro de Kafka Metamorfosis, y yo terminando el de Adán Chávez Sentir Bolivariano Escritos de un Rebelde.
Al final el sueño me venció y sin darme cuenta se hicieron las doce la noche, mi gran sorpresa fue que ya estábamos en frente del parque Alí Primera, hacía un frío tremendo, lo primero que vimos fue la plaza principal del parque repleta de chamas y chamos que ya habían llegado con anterioridad. Después de registrarnos todavía con un poco de sueño en los cuerpos empezamos a armar las carpas en colectivo, delimitamos lo que por unos días podíamos llamar nuestra comuna y de inmediato los organizadores nos trajeron la cena, luego de eso no recuerdo nada porque este mal cronista decidió irse a dormir.

II
Al siguiente día 3 de noviembre me levanté temprano. Serían como las seis de la mañana y me puse a dar vueltas por las instalaciones del parque buscando un lugar cómodo donde continuar la lectura, habían carpas hasta debajo de las piedras, me recordó mucho al campamento de Margarita, pero con la gran diferencia que ahí no había playa sino una ciudad caraqueña que despertaba ante mis ojos con su movimiento de gente y automóviles, con sus sonidos y su ritmo al cual nunca me acostumbro, pero me seduce.
A las ocho y media después de un nutritivo desayuno las delegaciones se concentraron en la plaza principal del parque, gritando consignas en forma de una agradable competencia entre estados para ver quien tenía la mejor, calentando los motores para salir a la caminata hasta Miraflores, a los pocos minutos estábamos en las afueras del parque frente a la estación del metro Gato Negro, el sol salió a calentar los cuerpos y renovar nuestras energías.
Que mala memoria la mía no había recordado un detalle muy simpático durante el preludio de la marcha, en un sonido que era utilizado para la organización del evento se presentaron varios talentos de distintos estados, pero el que recibió más aplausos fue Barinas con la participación de la recreadora Dahian Hernández que se destacó con canciones llaneras y también varias de reggaetón, Barinas siempre robándose el show, como debe ser.
La marcha inicio con un sol picoso que parece no se sentía en los cuerpos, se recibían saludos de chavistas desde los edificios, las calles, las motos y los carros, pero también se recibieron insultos por parte de simpatizantes de la oposición, y a cada saludo de apoyo o insulto una consigna como respuesta. Algunas de las consignas no las puedo escribir aquí porque estamos en horario infantil, aunque las que más sonaban eran: ¡Aquí esta, esta es la juventud del PSUV! Y otra era ¡Saludo solidario y revolucionario!
Entre caminar y correr avanzamos hasta la primera estación de la marcha en las Escaleras del Calvario donde recargamos energías y nos tomamos una foto grupal alrededor de la mirada gigante del Comandante Chávez que se encuentra en la mitad de los escalones, esa experiencia de la primera estación solo se define con una frase que me dijo un camarada en medio del receso en las escaleras: “Venezuela en un beta”.
Con la misma estrategia de caminar y correr tramos cortos llegamos a las instalaciones de la Asamblea Nacional donde las distintas delegaciones sacaron de la manga sus mejores consignas en contra de la AN y de la bancada de la derecha, especialmente en contra del presidente de este poder autocensurado, y otras a favor de la Revolución, resultó terapéutico –en mi caso lo fue- para los jóvenes militantes que desde nuestra salida esperábamos decir unas cuantas verdades en frente de ese edificio.
A medio día ya estábamos en la tercera y última estación, la esquina de Miraflores, pero antes de entrar a la actividad nos entregaron los respectivos almuerzos, después de reposar un rato entramos al sitio donde se realizaría la actividad cultural. Es bueno recordar que entramos primero que el resto de camaradas que tuvieron que esperar hasta las tres de la tarde, todo gracias a la comisionada de Agitación Propaganda y Comunicación (APC) de la JPSUV del municipio Barinas María Carrillo, desde esta rara crónica un aplauso para ella.
La humildad en los militantes de la Revolución Bolivariana no se pierde al obtener cargos políticos, por el contrario se mantiene y se fortalece, digo esto porque entre los encargados de la seguridad del evento se encontraban diputadas y diputados jóvenes de la bancada del oficialismo, los cuales no dudaban en compartir y tomarse fotos con los militantes de las distintas comisiones estadales.
En medio de la espera las pancartas se movían al ritmo de la música, las consignas inundaban el aire, y -me perdonaran este comentario amigas y amigos lectores- la bellas mujeres chavista movían esas caderas bailando que era un placer sentarse a verlas. A las tres de la tarde quitaron la baranda que nos separaba de un mar de voluntades chavistas en el cual se podía ver las muestras de imaginación, sobre todo me llamo la atención ver a algunas abuelas con bigotes postizos. Al final se logró el objetivo tomar Miraflores, pero por los chavistas y defender la Revolución Bolivariana con nuestra presencia, cada uno de los presente nos retiramos al campamento sintiendo en el pecho la gloria que se obtiene al cumplir un deber.
III
La noche del 3 de noviembre en el campamento se desarrolló de forma normal, se repartió la cena, los que querían subir a la rumba que había en la plaza principal del parque se alistaron, otros se quedaban en sus carpas descansando, por mi parte subí un rato a la plaza principal a saludar y conocer a camaradas de otros estados, intercambiar números, y admito que no baile porque nací con dos pies izquierdos.
En la madrugada cayó una lluvia que aumentó el frío, y a las seis de la mañana cuando aún no se levantaban los jóvenes militantes, desgastados seguro por la responsabilidad cumplida y por la rumba anterior continuaba la suave llovizna, por eso me refugié temporalmente en la entrada principal del parque, y los vendedores de café llegaban a ofrecer el preciado líquido que quita el sueño, y yo sin efectivo en la cartera para comprar, que iba a alegrar eso.
La lluvia no paraba, por el contrario se volvió más fuerte, todo espacio que servía para refugiarse fue utilizado, pasillos, el toldo donde se repartía la logística, las cabañas de los alrededores, etc. Los de Barinas al igual que al principio desarmamos las carpas de forma colectiva, el que terminaba primero ayudaba a los demás y ya a las ocho un poco mojados pero con nuestra comuna improvisada desarmada estábamos consumiendo nuestros desayunos y esperando la hora para que llegara el bus que nos llevaría de regreso a Barinas, el cual llegó a las tres de la tarde.
Caracas se despidió de nosotros mostrándonos los logros en vivienda de la Revolución, los bellos espacios de esparcimiento, pero también la visión de las barriadas que ya casi no dejan un centímetro libre a las montañas. Caracas es una ciudad que nunca descansa y el que escribe esta mala crónica aún no la entiende y no logra disfrutarla a plenitud.
Barinas 6 de noviembre 2016.
alvaro.samuel1984@hotmail.com
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