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Por: Álvaro Samuel.
No hay nada más extraño que lo que llamamos Estado, comenta Álvaro García Linera que el Estado es “la perpetuación y la constante condensación de la contradicción entre la materialidad y la idealidad de la acción política” (leer el libro Democracia, Estado, Nación.). Los estados están siempre en movimiento, pasan por crisis estatales que pueden desencadenar la formación de un nuevo Estado o el fortalecimiento del vigente.
La segunda etapa de una crisis estatal es B) Empate catastrófico: es cuando existe la presencia de una fuerza política con capacidad de movilización nacional como para disputar el control al bloque político dominante, puede tener un programa, un liderazgo, una organización, como también pueden ser fuerzas que no tengan nada de eso pero posean una voluntad de poder combinadas con debilidades del Estado en crisis que las fortalezcan.
Verbigracia las elecciones para la Asamblea Nacional en diciembre del año pasado, la derecha que no tiene liderazgo claro, ni programa de gobierno, y una organización deficiente obtuvo la mayoría de diputados. ¿Cómo lo logró? Los efectos perniciosos de las distintas guerras no convencionales surtieron cierto efecto inclinando la balanza hacia las fuerzas de la derecha venezolana.
Durante 16 años las fuerzas de la derecha han aprendido de sus derrotas, y seria inocente pensar que no han cambiado de forma ante el nuevo panorama político regional y de las naciones de Latinoamérica, aunque en el fondo sigan defendiendo los mismos intereses de siempre. Hay intelectuales que afirman que han aprendido más que las izquierdas, y eso si resultaría peligroso.
En distintos momentos una fuerza tendrá más aceptación que otra, las izquierdas tradicionales y las nuevas izquierdas –que ostentan el poder-, pierden unas batallas y se ganan otras. El panorama político es complejo y la permanencia de una fuerza en al frente de los Estados dependerán de sus capacidades al momento de responder a las necesidades de los pueblos físicas y espirituales de los pueblos.
Crear un nuevo Estado revolucionario no es fácil, mantenerlo a flote menos.