Hambre del Dios o Dios del hambre

Por: Eduardo Pérez Viloria
Estamos tan atrapados en las singulares garras de los dueños del mundo y sus múltiples mecanismos de persuasión social que no sentimos –mucho menos vemos- los verdaderos males que nos aquejan desde hace décadas. Perversiones que pondrán punto final a nuestras vidas, estamos en el límite del No retorno. ¡Accionamos ahora o todo tendrá fecha de colapso! Malgastamos el valioso ¡Tic Tac! del reloj en nimiedades estúpidas. Nuestro panorama es totalmente preocupante ya que para muchos Homo sapiens es más importante los modales en la mesa que preguntarse qué pasa con este puto mundo.
La estructura social actual nos ha convertido en unos perfectos idiotas: autómatas sedentarios sin creatividad y cuestionamiento alguno. Muchos –la mayoría- se desvive por los chismes, las prepotencias balurdas, peleas sin sentido, y sueños vacíos. Creen estos, que actuar para ser reconocido por los demás es lo correcto; olvidándose de la energía de todas las cosas.
Mientras ves televisión o escuchas a Ricardo Arjona, siguen muriendo niños de hambre: cada 10 segundos un niño deja la existencia por falta de pan, pocos menos mueren en guerras inútiles en el Medio Oriente y otras partes del mundo; además otros comienzan a consumir drogas, robar o prostituirse. ¿Quién carajo cacerolea por eso? ¿O gasta millones de dólares en una campaña comunicacional para apoyar a esos niños dueños de tanto mal? -Es más chévere preocuparse por las últimas tendencias de la moda, conocer la nueva canción de reggaetón, o enterarse del más reciente chisme de la farándula. ¿Y dónde quedan los niños con hambre o sida, problemas de drogas o conducta? ¿Dónde quedan los tres millones de niños que mueren al año por las razones ya explicadas?
Seguimos arrodillándonos, rogándole a un dios, que sólo nos da la espalda –generalizo en estas líneas por decencia. Los representantes de la iglesia católica, judíos, y otras religiones protestantes; siguen llenándose los bolsillos de billetes, y los mismos niños siguen jodidos y muriéndose como hormigas rociados con baygon: pregúntenle al Papa Francisco, al rabino Pinjas Abuhatzera o al Pastor Benny Hinn, por qué no han donado sus millones de dólares a los pueblos más necesitados. ¡Oh cierto! Ellos al igual que sus cercanos seguidores únicamente se preocupan por su bienestar personal; haciéndose infinitamente ricos a costa de la explotación de esos pueblos tan necesitados, es decir, ellos son los causantes de tanta pobreza y miseria.
Quienes tienen el poder y las riquezas son culpables de cada una de las cosas malas de este mundo. Ese dios, creado por ellos mismos, es el medio más eficiente utilizado para explotarnos y exprimirnos. El verdadero dios, es nuestro corazón.
Por eso estamos aquí en medio de esta revolución, luchando por un mejor futuro, por esos niños y adultos también. Luchando por la pachamama y todos sus hijos en común.
¡Pendejo! Deja las banalidades, preocúpate por todo aquel que te rodea, con eso sabrás que es realmente importante… el socialismo es el camino correcto en este mundo espeluznante.
Agarramos camino, o en unos años nos uniremos a los dinosaurios.

eduardoperezviloria@gmail.com