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Por: Álvaro Samuel.

No hay nada más extraño que lo que llamamos Estado, comenta Álvaro García Linera que el Estado es “la perpetuación y la constante condensación de la contradicción entre la materialidad y la idealidad de la acción política” (leer el libro Democracia, Estado, Nación.). Los estados están siempre en movimiento, pasan por crisis Estatales que pueden desencadenar la formación de un nuevo Estado o el fortalecimiento del vigente.

La primera etapa de una crisis estatal es A) El develamiento de la crisis de Estado: que es el momento cuando el sistema político y simbólico dominante parcialmente pierde fuerza, dando oportunidad a que el bloque opositor se beneficie y canalice esa fuerza en contra de su contrario, esto se puede dar por diversos motivos, pero el primordial es que el Estado en crisis no está abasteciendo parcial o completamente las necesidades de su pueblo.

En las revoluciones no es malo llegar a esta etapa, es malo no entenderlas y tratar de canalizar las soluciones adecuadas, las crisis son como las fiebres en el cuerpo, te indican que existe una infección, que algo no está funcionando bien dentro del Estado, ayudan también a entender que ciertas estructuras físicas o ideológicas ya caducaron, y hay que renovarlas por unas nuevas más adecuadas a la realidad de las revoluciones.

Los militantes y cuadros de las revoluciones no deben tenerles miedo a las crisis, pero tampoco tomarlas a la ligera, porque por muy pequeñas que parezcan si se dejan crecer mucho, ellas pueden aplastar las revoluciones. Ellos –los militantes y cuadros- no deben dejar que se consoliden los bloques sociales políticamente disidentes, no se debe dejar que obtengan poder de movilización y expansión territorial, eso puede resultar peligroso.

Es natural que los Estados revolucionarios tengan crisis, porque ellos tienen que empezar a transformar los viejos estados burgueses, en neo Estados que responda a las viejas y nuevas deudas sociales, a las coyunturas actuales y a las ideas movilizadoras del nuevo horizonte posible. No se trata de un trabajo sencillo y por muy meticulosos que sean los líderes siguen siendo humanos y algo puede escaparse de su vista.

Crear un nuevo Estado revolucionario no es fácil, mantenerlo a flote  menos.