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El futuro según Ramos Allup, de @Pegeniev

“Mire, diputado Rodríguez, fíjese lo que son las paradojas de la vida: usted a los 34 años representa el pasado que se va a morir prontico. Yo, a mis 72 años, represento el futuro porque vamos a ser gobierno”, dijo el diputado Henry Ramos Allup al jefe del bloque revolucionario, sentando un hito en el cinismo fascista de la historia venezolana.
Así, de un plumazo, en un video amplificado entre vítores por los robots propagandísticos que manejan los portales y redes digitales, Ramos Allup se abrió el chaleco de paño inglés que porta para mostrarse como el Supermán que construirá el futuro, porque, como lo dijo con su voz de Chucky “vamos a ser gobierno”.
El problema no es que un adulto mayor, quizás más preparado para apaciblemente echar maíz a las palomas que para hacer política, se dedique a tratar de aplastar verbalmente a un joven con sus falacias “ad hominem”. Al fin y al cabo, es una milenaria práctica de los viejos de malas pulgas.
Lo verdaderamente aterrador para el pueblo venezolano es que Ramos Allup pregone a los cuatro vientos: “Yo soy el futuro” y una caterva de enajenados lo celebre y hasta le pongan lentecitos oscuros en los videos que circulan por internet.
Si es Ramos Allup el nuevo tribuno que conducirá junto a una pléyade de políticos capaces los destinos de la nación, entonces preparémonos para su nuevo gabinete de purita savia nueva.
Espere, por ejemplo, al desnudista y desvencijado Diego Arria Salicetti (como le gusta que lo llamen), al mando del Ministerio de Relaciones Exteriores donde reeditará las 11.000 marramucias que cometió con su carnal Carlos Andrés Pérez.
Al frente de Ministerio de la Defensa es probable que ponga al “general Guaya”, Ángel Vivas Perdomo, para que le arrée buen plan de machete y plomo parejo a las masas descontentas.
En Finanzas, para que se arme una rumba de la buena entre las oligarquías chupadólares, seguro traerán al “joven” de Carmelo Lauría Lesseur, famoso ministro de la IV República que, ¡oh casualidad! era al mismo tiempo director principal de las más grandes empresas privadas del país.
Como Cardenal es seguro que se nombre, con o sin concordato, a ese ángel de Dios llamado el Padre Palmar, cuyos servicios a la humanidad, a la paz y a la mansedumbre son reconocidos por todos.
A cargo del Ministerio de Educación pondrán a un personaje de indiscutibles méritos morales, filosóficos y pedagógicos: ni más ni menos que a Manuel Rosales, el Filósofo del Zulia, quien con sus luces conducirá a nuestra atolondrada juventud por los caminos de la virtud y la sabiduría.
En el Ministerio de información y Comunicación, saldrá de su cueva Leopoldo Castillo, conocido con razón como “el matacuras” por sus peripecias delictuales en El Salvador, quien empleará sus mejores artes junto a otro inefable y manso corderito: Alberto Federico Ravell.
En pocas palabras, el gabinete jurásico de Ramos Allup, el que construirá el futuro de Venezuela, será la resurrección colectiva de todos los zombies inscritos en la lista de corruptos jamás publicada de Luis Piñerúa Ordaz. Todos vendrán a “arreglar” los lustros bolivarianos y chavistas para que nunca más haya desarrollo humano, soberanía ni independencia en nuestra patria.
¿Iremos a arar el porvenir con viejos bueyes como Ramos Allup? Esto sí que es una paradoja para salir corriendo.