This movie requires Flash Player 9

¡Blacamán está rebotao!

Por Gala Chacón
Hurgando en gavetas viejas esta mañana encontré a Blacamán, recordé cuando papá lo trajo a casa, me lo obsequió cuando cumplí mis catorce años. Este cuento breve de Gabriel García Marquez, que recomiendo feliz, me hizo pensar en nuestra América no tan corta, ni tan serena.
El diario El Espectador de Colombia publica que Venezuela 205 años después de la firma del acta de independencia está más dividida que nunca. La nota, con autor internacional y anónimo, manifiesta -entre otras cosas- que los actos efectuados en refrenda de la patria son muestra de ello ya que los líderes opositores no fueron invitados a los mismos y nuestro Presidente no acudió a la Asamblea Nacional, quizá a los venezolanos nos parezca trivial pero son siempre los mismos desmedidos intentos de hablar mucho más contra el país vecino como garantía de que todo marcha bien en el propio. Si lo analizamos un momento el diálogo por la paz será siempre continental.
El mismo diario testifica que el acuerdo de paz en Colombia está cada día más polarizado. Por un lado el presidente Santos como Blacamán el bueno, hacedor del milagro más esperado por los colombianos: la resurrección de la paz. El mandatario activó el plebiscito constitucional como consulta popular luego del proceso en negociación con las Farc, tema criticado en todas las secciones de opinión de los diarios en el país. Por el otro, están las Farc luego de seis décadas y media de sangre derramada entendieron, después de todo, que la vía democrática era mejor.
Por supuesto el personaje de Blacamán el malo, quien fue decayendo en su mala suerte, de embalsamador presidencial a engañador de filibusteros, es personificado por el cenador Álvaro Uribe Vélez principal opositor al proceso , incluso pataleándole a los gringos en contra de su enviado para el proceso de paz Bernie Aronson, el argumento utilizado en su cuenta twitter es que detrás del plebiscito de paz hay un engaño, acusando incluso a Aronson de tener intereses económicos en compañías concesionarias para explotar los recursos naturales de esa nación.
Se asoma a la puerta la paz y le dan de zapatazos los políticos en mejora de su propio bolsillo, mientras los ciudadanos siguen a la espera de que el milagro ocurra. Este capítulo de colección para los ingenuos, donde a Uribe de pronto le duele el pueblo colombiano al punto de estar rebotado contra designios gringos, que por demás tienen ya siglo y medio explotando los recursos de este país. Me hace preguntar:
¿Cuántos Blacamanes buenos y malos van por ahí vendiendo milagros y artilugios a la gente? ¿Cuánta gente corre tras un milagro?
Señores de diario El Espectador, ayer cumplió 25 años su constitución buscando la paz para Colombia. Hoy Venezuela cumple 205 años de resolución a la independencia.
Hermanos colombianos ¿Cuánto tiempo ha de pasar para que paz y justicia caminen juntas de nuevo sin pleitos?